He sido testigo de sacrificios que inspiran.
De padres que madrugan, que recorren kilómetros, que dejan de lado sus propias necesidades para ver a sus hijos entrenar y jugar fútbol.
He visto jugadores que, después o antes de estudiar o trabajar todo el día, llegan al campo con los ojos llenos de ilusión, persiguiendo un sueño o simplemente el placer de jugar el deporte que aman.
Por eso, mi responsabilidad es enorme.
Mi deber es prepararme cada día para ellos, para darles lo mejor de mí, para guiarlos y ayudarlos a crecer no solo como futbolistas, sino como personas.
Porque detrás de cada entrenamiento hay una historia, y detrás de cada historia; un futuro que merece ser construido…🖋️📓🧠⚽