En el proceso formativo del fútbol, es natural ver que algunos niños avanzan más rápido que otros.

No todos aprenden al mismo ritmo ni desarrollan sus habilidades de igual manera y eso no significa que unos valgan más que otros.

Algunos necesitan más tiempo, más acompañamiento o simplemente viven el juego desde otra perspectiva.

Lo importante es no abandonar ni compararse, porque el crecimiento de cada niño tiene su propio ritmo y su momento.

Muchos que hoy parecen quedarse atrás, mañana pueden sorprender por su evolución y constancia.

En el fútbol, como en la vida, no gana el que empieza mejor, sino el que nunca deja de intentarlo.

Prof. Jaime Reyes