La posición más difícil en el fútbol, sin duda, es la del arquero.

Es el único jugador que no puede cometer errores, porque cuando los demás fallan, aún hay tiempo para corregir, pero cuando él falla, el marcador cambia.

Ser portero no es solo ponerse los guantes, es tener el coraje de enfrentar cada disparo, la frialdad para decidir en segundos y la fortaleza mental para levantarse después de cada gol recibido.

Es una posición de valientes, de aquellos que no temen ser el último en la línea de defensa, los que cargan con la responsabilidad del equipo y aun así mantienen la calma y la fe.

El arquero no siempre es el héroe, pero siempre es el alma silenciosa del equipo, el que sostiene la esperanza con cada atajada.

Prof. Jaime Reyes