La actitud en el fútbol juvenil marca la verdadera diferencia entre un jugador más y uno que deja huella.
No se trata solo de correr detrás del balón o tener talento, sino de cómo se enfrenta cada entrenamiento, cada partido y cada situación adversa.
La actitud es levantarse después de perder, seguir corriendo cuando el cuerpo ya no puede, animar a un compañero cuando falla y respetar al rival sin importar el resultado.
Es entender que el camino hacia el éxito no se mide solo en goles o trofeos, sino en la disciplina, la humildad y las ganas de mejorar cada día.
En el fútbol juvenil, la actitud construye carácter y el carácter forma verdaderos deportistas y mejores personas.
Prof. Jaime Reyes