«En el fútbol formativo, todos aspiramos a ser campeones, pero la realidad es que solo un equipo de 20 puede alzarse con el título.

Sin embargo, nuestro trabajo en la formación depende de procesos evolutivos infantiles que no ofrecen garantías a corto plazo. Los mejores entrenadores de fútbol base no se miden por los títulos que ganan, sino por su método de enseñanza y su capacidad para desarrollar a los jugadores.

He visto entrenadores que no tienen una buena metodología y aún así ganan títulos, pero también he visto entrenadores que trabajan excelente en el campo y no obtienen los mismos resultados. La diferencia entre un buen formador y un campeón efímero se nota en los entrenamientos, no en los trofeos.»